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Cuidados
básicos de la higiene oral en pacientes comprometidos sistémicamente
SIDA
la Asociación Dental Americana
recomienda que el cuidado de su salud dental sea parte del plan de tratamiento
del HIV/SIDA. Las personas viviendo con HIV/SIDA son más propensas a
infecciones, incluyendo infecciones dentales, lo que puede afectar su salud
general
Su boca puede ser la primera
parte de su cuerpo afectada cuando hay una infección de HIV. La infección de
HIV debilitará su sistema inmune, esto significa que será susceptible a
infecciones y a otros problemas. En la boca, esto puede causarle dolor y
pérdida de dientes y afecciones como: boca seca, candidiasis, leucoplaquia,
gingivitis, periodontitis, sarcoma de Kaposi, herpes, llagas y ulceras
bucales.
Las afecciones dentales y orales
relacionadas con el HIV pueden causar dolor, lo que puede dar problemas para
masticar o tragar. Esto puede impedirle que tome su medicina para el HIV.
También puede provocar malnutrición, ya que puede haber dificultades para
comer y absorber suficientes nutrientes esenciales. Un sistema digestivo
comprometido podría afectar la absorción de medicinas para tratar el HIV.
CANCER
La
OMS considera que el 40% de los casos de cáncer son prevenibles. La prevención,
el diagnóstico temprano y el tratamiento precoz limitarían la frecuencia y
aparición de complicaciones bucales y mejorarían la morbilidad y los índices de
mortalidad por cáncer. Un manejo integral y multidisciplinar, con la creación
de departamentos oncológicos integrales provistos de la infraestructura
necesaria para eliminar o estabilizar la enfermedad oral, reduciría el riesgo
de toxicidades orales, disminuiría el riesgo de secuelas sistémicas, reduciría
el coste de los cuidados y mejoraría la calidad de vida del paciente.
Es
fundamental mejorar las condiciones bucales:
La
exodoncia de dientes no recuperables por problemas pulpares, periodontales u
oclusales y lesiones periapicales crónicas extensas deberán realizarse entre 4
y 6 semanas antes del tratamiento radioterápico y/o quimioterápico. Los tejidos
tienen que estar reparados sin so-luciones de continuidad para cuando comience
el tratamiento.
Retirar
o ajustar prótesis para evitar que incrementen sus posibles efectos traumáticos
y eliminar los bordes cortantes de obturaciones.
Erradicar
la enfermedad periodontal y condiciones patológicas como quistes y dientes
inclui-dos, utilizando antisépticos, antifúngicos o aciclovir según sea
necesario.
Será
imprescindible instruir y motivar al paciente y familia para que realice una
cuidadosa higiene de su cavidad bucal, incluyendo técnicas de cepillado, que
puede complementarse con enjuagues fluorados o antisépticos sin alcohol.
Educación
acerca de hábitos saludables como reducir la ingesta de azúcares, dejar de
fu-mar, reducir el consumo de alcohol, y mantener una dieta e hidratación
equilibrada.

Una
vez finalizada la terapia oncológica no podemos descuidar la rehabilitación de
la cavidad oral. En esta etapa se debe controlar periódicamente la eficacia de
las medidas de higiene oral establecidas, controlar el estado de salud oral y
la eficacia de las restauraciones realizadas antes de la terapia oncológica.
También se deben diagnosticar las lesiones y/o patologías encontradas y
realizar su tratamiento lo antes posible. Es de especial importancia la
realización de una revisión cada seis meses para detectar una posible
osteonecrosis. Hay que tener en cuenta que los pacientes de cáncer sometidos a
quimioterapia de altas dosis, radioterapia o a ambos suelen presentar cansancio
relacionado ya sea con la enfermedad o con su tratamiento, caquexia y/o
depresión, y todo esto contribuye a que obedezca pobremente a los protocolos de
higiene oral ideados para reducir al mínimo el riesgo de complicaciones. Por lo
tanto, se le debe recordar al paciente que la higiene oral sistemática y
rutinaria es muy importante para reducir la incidencia y la severidad de las
secuelas y motivarlos en su compromiso.
DIABETES
Las personas con diabetes son
más propensas a desarrollar infecciones orales y enfermedades periodontales.
Las infecciones orales tienden a
ser más graves en los pacientes con diabetes que en los que no padecen esta
enfermedad. Los diabéticos pueden experimentar una disminución del flujo de
saliva o una sensación de ardor en la boca o lengua, lo que ocasiona que tengan
una mayor incidencia de caries, los diabéticos que no controlan sus niveles de
azúcar en la sangre tienden a tener más problemas de salud bucal,
particularmente retracción de las encías.
Los diabéticos que reciben un
cuidado dental adecuado y controlan su insulina tienen mejores posibilidades de
evitar enfermedades de las encías.
Las infecciones en la boca
requieren tratamiento inmediato. Los dentistas pueden recetar antibióticos,
enjuagues bucales con medicamento y limpiezas más frecuentes para evitar las
complicaciones relacionadas con las infecciones bacterianas. Para mantener los
dientes y las encías fuertes, los pacientes con diabetes deben ser conscientes
de sus niveles de azúcar en la sangre y controlar sus niveles de triglicéridos
y colesterol regularmente. Estos tienen una correlación directa con las
posibilidades de desarrollar enfermedades periodontales.
Si no tienen controlada el
azúcar en la sangre, los procedimientos dentales deben ser tan cortos y sin
estrés como sea posible. Es una buena idea concertar citas por la mañana ya que
los niveles de azúcar en la sangre tienden a estar más controlados durante ese
momento del día
BIBLIOGRAFIA